Casablanca, el cine durante la Segunda Guerra Mundial.

Publicado: julio 30, 2010 en Varios

Una de las películas más hermosas, valoradas y recordadas, sin duda alguna, es Casablanca. Críticos y amantes del cine la han calificado como la mejor película de todos los tiempos y no es para menos, una historia de amor en plena guerra, el contenido político, los peculiares personajes, las actuaciones, además de un final subversivo opuesto a los característicos finales de las historias de amor, convierten a Casablanca en una película memorable. Se estrenó en el año 1942, y arrasó en las taquillas, además de consolidar su éxito en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.

El lugar donde se desarrollaban los acontecimientos de la película era la ciudad marroquí de Casablanca, bajo dominio de la Francia de Vichy que colaboraba con la Alemania de Hitler. Tras la ocupación de Marruecos por los aliados, se celebró, el 23 de enero de 1943, la Conferencia de Casablanca, a la que acudieron varios jefes de gobierno para coordinar los ataques contra la Alemania nazi. Durante las negociaciones, la película volvió a presentarse en las salas de cine y renovó el entusiasmo del público y la crítica, obtuvo tres oscars: mejor película, mejor dirección y mejor guión.

Casablanca llega a ser un clásico donde, además de su argumento, destacan sus carismáticos  personajes y la notable actuación de Humprey Bogart (Rick).

A pesar que la historia es conocida, vale la pena revivir ese encuentro en Casablanca. La preciosa Ilsa (Ingrid Bergaman) viaja a Casablanca con su esposo Victor Laszlo (Paul Hereid), un importante miembro de la resistencia checoslovaca que ha escapado de un campo de concentración, con la intención de huir, primero a Lisboa y desde ahí hacia la “tierra de la libertad” Estados Unidos. En Casablanca, Rick (Humphrey Bogart) administra el Café Americano, un punto de encuentro para refugiados deseosos de conseguir un visado de salida. Cuando Ilsa llega al café escucha las canciones (precisamente “As Time Goes By”) de Sam, el pianista negro, se da cuenta que el propietario del local es Rick, el hombre con el que había vivido un apasionado romance en París antes de que Alemania ocupe Francia a mediados de 1940. Pero Rick se ha convertido en un cínico amargado que intenta mantenerse al margen de la política. Ilsa, que ha vuelto junto a su esposo Laszlo, advierte que sigue amando a Rick. Él, se da cuenta que no la ha olvidado y, aún queriendola, renuncia a un futuro con ella pensando en Laszlo y su lucha política.

“De todos los cafés que hay en el mundo, ella tuvo que venir al mío” se quejaba Rick, pero aún así consigue dos visados y persuade a Louis, el corrupto prefecto de la ciudad, a que deje escapar a Laszlo e Ilsa. En el último momento, ante las dudas de Ilsa, quien le había pedido que decida por todos, Rick la convence para que permanezca junto a su esposo y mata a tiros a un mayor nazi que intenta impedir el despegue del avión. El gesto magnanime y heroico se resume en las palabras de Rick:”No soy muy noble, pero veo que nuestro problema es muy pequeño en este mundo”. Ella lo comprende y parte con su marido. Rick arriesgó su vida por la mujer que ama y por el hombre que terminó admirando, a los que ve partir en ese avión rumbo a Lisboa. Él, como apresado en su triste destino, se queda en Casablanca. Y se va caminando con Louis, el prefecto de policía, quien le aconseja que huya por un tiempo. Rick cometió varios “delitos” para que Ilsa y Laszlo escaparan de Casablanca (amenazó a Louis con una pistola para hacerlo cómplice de la partida, asesinó a un mayor alemán nazi en el aeropuerto y se convirtió en compañero de ruta de Laszlo al contribuir a su lucha). Louis, ese militar francés corrupto, decide proteger a Rick, quien le dice finalmente la frase más conmovedora de toda la película, mientras atraviesan la niebla de Casablanca: “este es el comienzo de una gran amistad”.

Casablanca también presenta un esquema político desde la óptica de los aliados occidentales durante la Segunda Guerra Mundial: el alemán es el enemigo, el italiano es el chupamedias del alemán, el francés es el colaborador, el estadounidense es el héroe. Estas ideas se ven representadas en  cada personaje, por la forma como son presentados y por lo poco o mucho que dicen o hacen. Sin embargo, no se puede negar que por entonces varios gobiernos volvían a cometer los mismos errores del pasado, aquellos errores que costaron la vida de cerca de 50 millones de personas, sobre todo el gobierno comandado por el tristemente célebre Adolf Hitler, quizás por eso Casablanca es una película que además de entretener, haciendo uso de la inacabable magia del cine, enaltece también los valores del ser humano por encima de la injusticia, el pesimismo, la cobardía y la opresión.

La célebre escena final de Casablanca en el aeropuerto con el prefecto Louis, Laszlo, Rick e Ilsa.

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